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 Dualismo Epistemológico.

Platón concebía la realidad de manera dualista como toda su filosofía. Por un lado el mundo inteligible dónde yacen las ideas que serán la auténtica realidad y por otro lado el mundo sensible dónde habitan los objetos que son copias de las ideas. Para entender esta realidad será necesaria la teoría del conocimiento. Para ello Platón responderá a la pregunta de ¿cómo conozco? dando pie al dualismo epistemológico. Se basaba en la teoría de la reminiscencia ya que es un proceso educativo en el que, según Platón, no vas aprendiendo si no que vas recordando lo que supuestamente tu alma ya sabía en el mundo inteligible antes de descender al mundo material. Este proceso de recuerdo se le denomina dialéctica ascendente, cuyo objetivo principal es, a través de la educación, elaborar un plan de Estado Ideal y saber cómo se conformará la sociedad posteriormente además de la purificación del alma. Distingue dos grandes niveles de conocimiento: La doxa, de la cual el conocimiento es confuso y pertenecería al mundo sensible y la espíteme, de la cual podemos obtener conocimientos verdaderos y hace referencia al mundo inteligible. Dentro de la doxa tenemos la imaginación o creencias. Si ascendemos, ya dependiendo de nuestra alma predominante, tenemos las matemáticas de influencia pitagórica, que serán propedéuticas a alcanzar el conocimiento verdadero en la noesis. No todos llegarán al nivel más alto pero quién consiga llegar será el más capacitado para gobernar como también apoyaba Sócrates en su intelectualismo moral, y, finalmente, el sabio tendrá la obligación de realizar una dialéctica descendente para realizar una explicación a los ciudadanos de cómo es la verdad. Asimismo, Platón realizará la de la dialéctica una alegoría llamada ‘el mito de la caverna’ que será utilizada para ejemplificar su teoría del conocimiento.
Dualismo Ontológico
  1. El dualismo se denomina dualista a aquella filosofía que sostiene que la realidad, el conocimiento o la naturaleza humana están compuestos por dos elementos básicos. Estos elementos pueden hallarse claramente diferenciados, o bien integrados en una unidad superior. Por ejemplo: la postura que sostiene que el hombre es un compuesto de cuerpo y alma puede afirmar que el cuerpo y el alme no pueden coexistir independientemente (Aristóteles), o bien que sí pueden hacerlo (Descartes sostiene que el alma es independiente del cuerpo y que puede existir sin éste). Platón es un pensador dualista. Su dualismo se manifiesta principalmente en las tres esferas mencionadas: la ontológica (la realidad está estructurada en dos niveles), la epistemológica (el conocimiento humano es de dos naturalezas) y la antropológica (Platón sostiene la radical separación alma-cuerpo y la absoluta superioridad de la primera sobre el segundo). Estudiemos los tres tipos de dualismos por separado.
  2. Según el dualismo ontológico* platónico, la realidad se halla dividida en dos niveles. Esta dualidad está representada en el Mito de la Caverna por el “mundo de abajo” (el interior de la caverna) y el “mundo de arriba” (el exterior). En filosofía denominamos a estos mundos, respectivamente, mundo sensible y mundo inteligible. 
Dualismo Antropológico

Los seres humanos estamos compuestos por dos partes o principios: alma y cuerpo. A esto lo llamamos punto de vista dualista. Sin embargo las dos partes no tienen la misma importancia, no nos completan a medias. El alma es nuestra parte divina y la que nos hace verdaderos humano. Fue creada antes que el cuerpo y es inmortal. No cambia y no le afectan los estímulos del mundo sensible. El cuerpo nació y es mortal. Por lo tanto también es mutable. Recibe la vida del alma, que es el principio vital. Por su culpa nos enredamos en amores alocados, nos enemistamos, disputamos y somos ignorantes. La relación entre objetos y Formas no es dualista en sentido estricto ya que estas son causas de aquellas. Sin embargo la relación entre alma y cuerpo está teñida de un orfismo que hace a ambos contrarios. El cuerpo no es simplemente un recipiente para el alma al que debe su vida y capacidades. El alma debe purificarse mientras permanece en el cuerpo.

Las tres partes del alma

  1. Alma intelectiva. La parte suprema del alma es la sede de los pensamientos y la voluntad; está encargada de controlar y equilibrar las demás partes del alma; y es la más alejada de los sentidos, con lo que no está tan apegada a la materia. Es inmortal. Su virtud correspondiente es la prudencia. Podemos ubicarla en la cabeza.
  2. Alma irascible. La llevamos en el corazón y su objetivo es dominar el valor. Suele ponerse al servicio del alma intelectiva pero una mala educación puede causar que se una al alma concupiscible. Está unida al cuerpo y por lo tanto es mortal. Su virtudes cardinales son la fueza, el valor y el honor.
  3. Alma concupiscible. Es la que cumple las funciones vitales básicas. Tiene su sede en el estómago. Está unida al cuerpo, lo cual implica que es mortal. Su virtud cardinal es la medida.


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